sábado, 11 de octubre de 2014

Santa María de Ferreira de Pantón - LOS MOUROS DEL CASTRO DE ESPASANTE













Santa María de Ferreira de Pantón es una parroquia gallega del municipio de Pantón, en la provincia de Lugo, España y una localidad de dicha parroquia, que es la capital del municipio.
La villa de Ferreira cuenta con unos 700 habitantes de los 3000 del municipio, agrupados en un nucleo urbano en torno a la carretera N-120 y la Plaza del Concello.
En el lugar próximo de A Torre se levanta el castillo de Ferreira, hoy llamado de Maside, ejemplo de arquitectura feudal del siglo XI, restaurado en el siglo XIX por Jacobo Arias Sanjurjo. La fortaleza de Ferreira fue morada del caudillo irmandiño  Diego de Lemos, muerto en 1492 y enterrado en la iglesia del monasterio de San Salvador de Ferreira.
En el lugar de Goián se encuentra el pazo del mismo nombre, que perteneció al duque de Sagro. En el centro de la villa de Ferreira se encuentra un castro. El templo parroquial es del siglo XVIII decorado con retablos del siglo XIX. La Casa Consistorial es un edificio señorial de piedra de cantería, del siglo XVII.
"Pantón é un país de vales como maus abertas,              “Pantón es  un país de valles como las manos abiertas ,
de colos maternais e amorosos,                                          de retazos maternales y amorosos.
de montañas docemente femininas que se erguen        de montañas dulcemente femeninas que se alzan
para ollar ó ceo e ó inmenso Val de Lemos                      para mirar al cielo en el inmenso valle de Lemos
deitado ó seus pes, hermoso e longo.                               Acostado a sus pies, hermoso y largo.
Eiquí a pedra fíxose arte, flor,                                             Aquí la piedra se convirtió en el arte, flor,
pasmo, maravilla, milagro,                                                  deslumbramiento, maravilla, milagro,
eirexa, castelo, mosteiro, pazo, casa,                                iglesia, castillo, monasterio, pazo, casa,
para darlle ó home seguridade e fogar,                           para dar seguridad al hogar y en el hogar,
frente ó desamparo da vida e do destino"                      frente al desamparo de la vida y del destino.”

LEYENDA :
LOS MOUROS DEL CASTRO DE ESPASANTE

En esta leyenda me parece ver una antiquísima semejanza, el recuerdo, modificado por la tradición oral a través de muchísimos años, de una de tantas citanias incendiadas por los romanos para vencer la resistencia de los gallegos a su invasión.
Cerca de Espasante, en el ayuntamiento de Ferreira de Pantón ( Lugo ), hay un castro al que lleva un camino empedrado, de traza, a mi entender, anterior al de estilo romano. En una ladera de este camino hallé una gran piedra de superficie plana, en la cual estaban excavadas unas cuevecitas, una escritura hemisférica cuyo significado se desconoce todavía, bastante abundante en Galicia. De aquellas piedra se dio cuenta en el Boletín de la Comisión provincial de Monumentos de Lugo ( Tomo III números 31 y 32 del año 1949 ).
En el castro, según dice la tradición, hay una cueva que, por un oscuro camino subterráneo perforado a través del monte, va a salir muy lejos de allí. Los mouros, gigantes o gentiles, moraban en aquella cueva y en ella  guardaban sus tesoros y hacían sus encantamientos.
Ciertas vez, parece que alguno de aquellos mouros, enamorado de una princesa, hija de un rey de Galicia que vivía en el viejo castillo de Ribadavia, la encantó y se la llevó consigo a la cueva del monte.
Cuando el rey supo la desaparición de su hija, salió en su busca con los mejores caballeros de su casa y recorrieron todos los caminos y todas las villas y aldeas de su tierra. Pero nada pudieron saber, pues nadie había visto a la princesa en parte alguna.
El rey mandó reunirse entonces en los alrededores de su castillo a la gente  toda de cinco leguas a la redonda y preguntó si alguien sabía o había visto alguna cosa que pudiera servir como indicio para tratar de averiguar lo que había acontecido a la princesa.
Y fue entonces cuando unos muchachos dijeron cómo una noche de clara luna vieron ir hacia el monte de Espasante unos cuatro o cinco hombres a caballo; que aquellos hombres eran altísimos y los caballos también muy grandes y que habían saltado sobre el río Cabe como si tuviesen alas en los pies.
Y como se decía que en aquel monte habitaban mouros allí escondidos, creían que pudieran ser aquellos los raptores de la princesa.
El rey entonces hizo lanzar sus pregones convocando a todos los caballeros de sus estados para reunir un gran ejército y fueron a batir y escudriñar todo el monte del castro; pero cuando ya iban acercándose a la cumbre, empezó a arder todo el contorno en grandes llamaradas y a estallar en grandes y pavorosos chisporroteos. Los caballeros se vieron obligados a descender apresuradamente por las laderas, pero, cuando hubieron llegado a las faldas, permanecieron rodeando el monte vigilantes, esperando lo que pudiera sobrevenir.
El monte estuvo ardiendo dos días enteros; al cabo, cuando aquella enorme hoguera se extinguió, volvieron a registrar detenidamente todo el monte, pero nada vieron, ni la cueva, ni mouros, ni cosa alguna. Solamente unas piedras, unas pequeñas murallas, allá en la cumbre, que eran como unos muretas circulares; y había muchos, que parecían curripass, o cuerrías, de las que se hacen en los sotos para juntar y secar las castañas cuando se recogen.
Hay que visitar Pantón para ver todo esto.

sábado, 4 de octubre de 2014

FRIOL Y LA LEYENDA DE DOÑA CATALINA DE SANTISO














FRIOL Y LA LEYENDA DE DOÑA CATALINA DE SANTISO

Las tierras de Friol fueron colonizadas por los romanos, lo que no resulta extraño, ya que teniendo en cuenta que la capitalidad del convento jurídico lucense era Lucus Augusti, permite suponer que estas tierras fueros romanizadas en época temprana.
Madoz supone que la antigua mansión del itinerario de Antonio, denominada Caranicum, Coránico o Caronium redúcese a la actual parroquia de Santiago de Guldriz. Aunque hoy se opina que estuvo aquella en la actual “Graña de Vecìn”, en el ayuntamiento de Trasparga. Pero que algo significaba en lo antiguo está comarca, lo prueba el ser uno de los más ricos condados de la provincia lucense, en tiempos ya de los reyes suevos, el de Narla, tan de Friol como que la parroquia que lleva aquel nombre no dista sino 4 Km. de la capital del ayuntamiento.
De la época romana aparecieron restos en una vía al construir un puente sobre el río Narla en Friol, vía que es de suponer que fuese una derivación de la que pasaba por Aparraqua o Parga, y que se comunicaría con la que de Lugo iba cara el sur.
De época similar debió ser el castro o la Rocha de Narla, en la cual estuvo la casa y castillo de los Ulloas. <<En San Pedro de Narla – dile Madoz – hay un elevado ribazo llamado Castro de Narla, que se supone un antiguo fuerte o vigía, aunque no conserva vestigios de haber tenido edificio>>.
De todos modos, que en tiempos pre-romanos debió ser una comarca importante, lo demuestra el gran número de mámoas descubiertas en él y que hizo célebre al licenciado Pedro Vàzquez de Ornas, clérigo y dueño y señor del Coto de Remecil de Parga, más vulgarmente conocido por El Indiano, por haberse criado en América.
Vàquez de Orjas <<denunció, registró y manifestó por hacienda real ( a principios del siglo XVII ) todas las mámoas de gentiles galigrelos, de algunas de las cuales, se dice, que tienen oro>>.no seguiremos paso a paso los detalles del proceso a que dieron lugar la terquedad del señor de Remecil y la codicia de los naturales del país, apresurándose a registrar cuantas mámoas tropezaban a su paso ( 139 ), hasta el punto de que las informaciones obtenidas en el último trimestre del año ( 1609), varios testigos vecino de las jurisdicciones de Friol, San Payo de Narla, Orden de Santiago, Tierra de Gayoso, Puertomarìn, Parga, Trasparga, Ribeira de Pigra y Cotos de Sobrado... afirman << que están al presente abiertas de 300 a 400 mámoas y que todas ellas se abrieron de noche y ocultamente, de modo que no se sabe quiénes las abrieron ni lo que en ellas encontraron, pero es cosa pública que de algunas de ellas se sacaron tesoros>>.
Entre las mámoas que en el famoso pleito se citan, constan, como la de mayor importancia, la Dos Castelos, en la jurisdicción de la Torre de Narla, de la que era dueño Don Alonso Ordèñez das Seixas; la de Anafreita, la de Porto Anguieiro en Anxeriz, la se Reigosa y otras. 
Todo ello demuestra en último término, que en aquel territorio debieron existir tribus celtas, detrás de las cuales llegaron huestes romanas que edificaron tal vez ciudades de la que hoy ni aun el recuerdo queda.


LA LEYENDA :

DOÑA CATALINA DE SANTISO
(Esta, que parece simplemente una leyenda, es relación de hechos reales y figura escrita por un monje en una Historia manuscrita del Monasterio de Sobrado, en el siglo XVIII.)

En el ayuntamiento de Friol ( Lugo ) aún se conserva en buen estado el castillo de San payo de Narla. Uno  de sus señores fue Don Vasco das Seixas, que se casó con Doña Catalina de Santiso, hija del hidalgo Don Sancho López de Santiso, que vivía en la parte de Asturias que antiguamente perteneció al Reino de Galicia.
Doña Catalina era una señora  virtuosa y caritativa. No así su marido Don vasco, de carácter vehemente, exaltado e irreflexivo, a quien temían no sólo sus míseros vasallos, sino hasta los mismos hidalgos vecinos suyos, que, en cambio, querían y respetaban a Doña Catalina.
Algún tiempo después, Don Vasco das Seixas empezó a sentir por su mujer una aversión profunda y cruel; no se sabía si era porque Don Vasco la despreciaba, pereciéndole que su sangre era menos noble que la suya, o porque ardían en su corazón otras pasiones que le hacían olvidar el amor de su legítima esposa. Tal vez fuese la caridad y el amable trato de Doña Catalina tenía para con sus vasallos, a los cuales Don Vasco aborrecía y atropellaba, imponiéndoles gravosos trabajos e impuestos.
Hasta que un día, pregonando que la había sorprendido con un amante, pretendió envenenarla para borrar aquel ultraje, deshonrándola y librándose de ella por aquel medio. Pero el veneno no logró lo que Don Vasco deseaba, quizá por no estar bien preparado, o por ser débil.
Pero Don Vasco sentía desde entonces todavía mayor desprecio y odio contra la desdichada Doña Catalina; y aconteció que el día de Todos los Santos, en un rapto de aversión, él mismo clavó su daga en el pecho de su esposa por dos veces, viendo con loca alegría cómo la infeliz caía muerta a sus pies.
Don Vasco huyó a Portugal; el cadáver de Doña catalina estuvo cuatro días en la torre del castillo, mientras salían emisarios en busca de su padre. Al fin, llegado a Narla don Sancho, fue enterrada en una capilla del monasterio de Sobrado.
Posteriormente, el padre de Doña Catalina pidió a la Real Audiencia de A Coruña que se hiciera una investigación sobre la muerte de su hija.
El cadáver fue desenterrado y cuantos estaban allí presentes vieron, asombrados, que la señora parecía estar dormida; tan fresca como el día mismo en que había muerto, con las mejillas sonrosadas y una sonrisa en sus labios húmedos.
Después le descubrieron el pecho y, apartándole las manos que tenía cruzadas sobre él, pudieron observar cómo de las heridas que le causó su esposo brotaba suavemente la sangre tibia cual si todo hubiese ocurrido en aquel momento.
Aquel milagro fue tenido como una demostración de la inocencia y santidad de Doña Catalina.
Súpose, pocos días después, que Don vasco das Seixas, había sido muerto a estocadas en Portugal, en una riña que se había suscitado entre varios hidalgos de la casa del duque de Braganza.

sábado, 27 de septiembre de 2014

BETANZOS – ABEGONDO LA LEYENDA DE LAS CIEN DONCELLAS

   












BETANZOS    ABEGONDO
LA LEYENDA DE LAS CIEN DONCELLAS


ABEGONDO, municipio entre ríos, -Mero, Barcés y Gobia-(su nombre viene del Visigodo, Abe=agua y gondo=tierra), está enmarcado dentro de la comarca natural de As Mariñas dos Frades" (Culleredo, Cambre y Abegondo),en el que la existencia de varios pazos y castros indica la relevancia que tuvo a lo largo de la historia, destacando el Castro de Meangos, en el que se encuentra la iglesia de Santiago de Meangos.
 En la antigua división territorial de Galicia, la mayor parte de las 19 parroquias pertenecían a la provincia de Betanzos; constituyéndose desde 1835 como Ayuntamiento independiente, ya formado con la misma división territorial de parroquias que la actual.
 Asimismo, otros datos históricos de Abegondo pueden verse en las familias nobles asentadas en la tierras de este municipio. Así el linaje de los Figueroa, con casa en la parroquia del mismo nombre, está relacionado con la leyenda del “Tributo a las Cien Doncellas”. Este tributo era exigido por los moros, tanto al estado noble como al estado llano por el que las doncellas eran enviadas a los harenes, previa reclusión en la Torre de Bordel, a la espera de ser embarcadas rumbo a Córdoba. Cuatro hermanos de los Figueroa lideraron una batalla con objeto de liberar a las mujeres presas en Bordel-Sarandós, luchando con ramas de higuera. De este hecho heroico fue como el linaje de los Figueroa adoptó en su escudo una rama de higuera con cinco hojas.El marquesado de los Figueroa fue otorgado por Carlos II en el año 1675 a Baltasar Pardo de Figueroa y Lupidana, caballero de la Armada y gobernador general de Tucumán.
 Otras familias ilustres fueron los Etcheverría o los Quiroga, de los que perduran distintas edificaciones que dan muestras de la importancia que en su tiempo tuvieron socialmente.
TORRE DE BORDEL
Se trata de una edificación vinculada a la leyenda del “ Tributo de las Cien Doncellas”. La construcción actual asemeja a un pequeño pazo rural. Tiene dos torres unidas al cuerpo central. Finca con árboles centenarios.
CASA DE FELIPE II
En las inmediaciones de la carretera de Montouto a Carral, cerca del río. Se conoce así a esta casona, al figurar una inscripción en su fachada que recuerda la estancia en la misma del príncipe Felipe, hijo del rey Carlos V, en viaje a A Coruña, para embarcar hacia Inglaterra donde contraería nupcias con María Tudor.

Layenda de “ LAS CIEN DONCELLAS “

Allá por el año 780 la ambición de un hombre que quiso ser rey le llevó a pactar con los enemigos de su propia tierra y religión; con los árabes que tenían invadida y dominada casi toda la Península. Fue Mauregato aquel hombre; y cuentan las crónicas que, además de suspender la guerra que el rey legítimo, Alfonso I. venía sosteniendo contra aquellos infieles conquistadores, les ofreció por su ayuda un tributo anual de cien doncellas de las tierras de Galicia cuando él reinara.
Mauregato triunfó con sus partidarios, apoyados por los musulmanes; reinó en el transcurso de varios años en el extremo Noroeste de España al que los mahometanos llamaban Jaliquia ( Galicia), y se cumplió el innoble compromiso contraído echando suertes entre sus vasallos, a fin de señalar aquellos que deberían entregar sus hijas para pagar el malhadado tributo, de todos odiado y por todos maldecido.
Reuníanse las doncellas gallegas en una torre llamada por esto “ la Torre de Peito Bordelo “ , es decir, traduciéndolo al español, la torre del oprobio; tributo de ignominia al que todos tenían que contribuir. Esta torre, según dicen algunos, se levantaba en un pequeño valle cercano del desembarcadero de Betanços ( léase Betanzos ), al cual le pusieron por aquello el nombre de Val-doncel; y allí eran recogidas por los jefes moros que , con una escolta, traían esa encomienda. Y en sus galeras trasladábanlas a Al-Andalus, o sea a tierras de Andalucia, donde estaba el Califato, para ir renovando los harenes.
Pero sucedió que una vez le tocó la suerte, la mala suerte, a un hidalgo que no se resignaba a perder a su hija, única y muy querida por él, y mandó llamar en secreto a sus cuatro hermanos, a otros parientes y amigos.
Llegado el día señalado para que se reunieran las jóvenes que habrían de constituir el pago del oprobioso tributo, aquel hidalgo, para no infundir sospechas, hizo vestir a su hija con los más ricos vestidos, como le habían ordenado, y la condujo a Val-doncel.
Los conjurados, vestidos unos de mujer, se habían mezclado con las doncellas que iban a ser entregadas; los mas se ocultaron en un espeso figueiral ( lugar muy poblado de higueras) que allí próximo había, armados con ramas de higueras y preparados para la lucha.
Y cuando los jefes moros se descubrieron de las celadas protectoras ante las que iban a ser sus cautivas, rápida y súbitamente se hecharon sobre ellos los parientes y amigos de aquellas y les dieron muerte antes de que pudieran darse cuenta de lo que sucedía, En vano acudieron los guerreros de la escolta; más y más hidalgos y hombres del pueblo armados con ramas de las higueras salían de entre estas, y la lucha que se trabó fue terrible; pero pronto vencieron los gallegos, derrotando completamente a los moros y adueñándose de las galeras que, varadas en el embarcadero, esperaban aquella carga de doncellas, que así quedaron libres de la esclavitud afrentosa a que se veían condenadas.
Lo cierto fue que, en recuerdo de aquel acontecimiento, el hidalgo adoptó el apellido de Figueroa, y puso en su blasón una rama de higuera con cinco hojas ( una por cada hermano).
  
Fotografías en :
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