domingo, 31 de julio de 2016

Orcabella










                    Orcabella
 
Relacionado con el culto a la fecundidad, según José Luis Pensado, la leyenda de Orcabella, mujer vieja y fea que llegó a Galicia en tiempos de los moros, gran encantadora que perseguía a todo ser viviente, quien, después de cavar una tumba se encerró dentro con un pastor. Según Benjamín Trillo, la tumba de Orcabella es un dolmen, que tiene la cubierta desplazada.
La palabra Orcabella significa dolmen viejo o arca vieja, sobre la que se realizarían prácticas de fecundidad.
Un peregrino llamado Julián Iñiguez de Medrano,que lo publicó en su obra Silva Curiosa, editada en París en 1583.
Este personaje realizó un viaje hasta Finisterre, porque en aquellos tiempos el camino tradicional de peregrinaje hasta Santiago de Compostela no terminaba en esta ciudad, sino en el Cabo de Finisterre, en la costa occidental de Galicia. Los peregrinos medievales iban hasta allí siguiendo el camino de la Vía Láctea, tras la ruta del sol en su viaje hacia Occidente.
Más allá del Cabo Finisterre estaba el Infinito, el Paraíso de los cristianos o la Isla de la Eterna Felicidad en la que creían los pueblos del área atlántica europea .
Cuando dicho peregrino iba caminando hacia la cima del Cabo de Finisterre, con el propósito de conocer un antiguo enterramiento sobre el que había oído contar extrañas leyendas, le salió al paso un pastor para aconsejarle que no continuara subiendo hasta las rocas de la cima:-"Guardaos, guardaos! -Santo Dios, hermano, y a donde ibades a perderos? Non sabedes que dentro de aquellas peñas y cachopos (troncos secos) está fechado o corpo maldito de la encantadora Orcabella, y que nunca jamás home ni muller lo vido que non seja morto antes del año? "El peregrino le pidió al pastor que le contara todo lo que sabía sobre Orcabella". "Fue" -respondió el pastor- "una mujer bárbara, vieja y fea que llegó a Galicia en tiempo de las guerras con los moros y paganos. Gran encantadora y experta en artes mágicas perseguía cruelmente a todo viviente, con tal de mirarle a los ojos lo exterminaba o con tocarle con su mano. Se hacía invisible cuando quería, robaba y comía cuantos niños se le antojaban. Vivió 176 años. Dejó la mitad del reino despoblado.
Cuando se cansó de vivir se retiró a aquellas peñas, en una de ellas excavó una tumba, y con la ayuda de un pastor que ella tenía preso y encantado, ella levantó una gran lápida para cubrir el sepulcro, y la puso encima de él, emparejada de lado a lado; después ella se despojó, y abrazando al triste pastor en remuneración de los servicios que le había hecho, lo echó y encerró dentro del sepulcro, sin que las fuerzas del pobre fuesen bastantes para defenderse de esta enemiga de natura, la cual, dejando sus vestidos fuera, se metió dentro de esta cama mortal, y sirviéndose de colchón del desventurado pastor, se acostó encima de él, y con un ingenio o gancho de palo que ella tenía, hizo caer sobre la tumba la lápida grande y pesada, y dentro de tres días (como el pastor sepultado dijo) dio el ánima a quien mandada la tenía. El desventurado pastor daba tan grandes voces y gritos, que los pastores que en desierto estaban, corrieron a donde oyeron las voces, y entrando por el agujero de las peñas, queriéndolo sacar del peligro en que estaba, quedaron muy atajados y espantados porque vieron que el sepulcro estaba todo rodeado y cubierto de culebras y serpientes; y así, volviendo atrás, hablaron un grandísimo rato con el encantado pastor; y después de haber entendido de él la triste historia, le dejaron así encerrado en el sepulcro, donde acabó sus días malogrados el pobre desdichado".
Santiago Lorenzo Sueiro
Presidente de Alianzagalega

domingo, 24 de julio de 2016

EL CRIMEN DE LA BALCONADA










EL CRIMEN DE LA BALCONADA  

Aquella semana que pasó el rey Pedro I en Compostela mientras se ultimaban los preparativos para trasladarse a Bayonne, en busca del apoyo inglés para su causa no se limitó a otorgar títulos, también indujo a la comisión de un horrible crimen que, años más tarde, sería transformado en leyenda, como suele suceder.
Regía en este tiempo, la sede catedralicia de Santiago, el arzobispo Suero Gómez, que con sus 30 años de edad fue uno de los prelados más jóvenes que la hayan gobernado. Cuando el rey llegó a las puertas de la ciudad, D. Suero Gómez salió a recibirlo con doscientos hombres a caballo, retirándose, al acabar, a su residencia en el castillo da Rocha Forte, mientras que el rey se alojaba en San Martiño Pinario. Allí celebró consejo con Fernando de Castro, Suero Yáñez de Parada, Mateo Fernández y Juan Dente, para tratar la manera de frenar a los afines a la causa de Enrique en Galicia, entre los que se encontraba Suero Gómez. Algunos hablaban de encarcelarlo, pero la mayoría prefería la opción de eliminarlo, decisión que finalmente fue adoptada, encargando tal tarea a Fernan Pérez Churruchao y Alonso Gómez Gallinato. Y para perpetrar tal acto citaron al arzobispo el día 25 del mes, que acudió acompañado del deán de la catedral Pedro Álvarez.
La elección de estos dos personajes no está muy clara, junto con su amistad por el monarca había un sentimiento de venganza en la familia Deza-Churruchao, a la que ambos pertenecían, contra las cabezas eclesiásticas que gobernaban la ciudad, que se remontaba a 1317, año en el que otro asesinato había conmocionado la ciudad prisciliana cuando la enemistad entre el pueblo y Alonso Suárez de Deza y el nuevo arzobispo Berenguel de Landoira se saldó con el asesinato del primero entre las murallas del castillo de la Rocha Forte.
En aquellos tiempos no existía la plaza del Obradoiro, sino que delante de la catedral se erguían un montón de chabolas con huertos que solían dar posada a los peregrinos que de toda Europa llegaban; en una de ellas se escondieron los dos sicarios y, en cuanto cruzó el prelado, lo acuchillaron sin piedad hasta la muerte, mientras el rey Pedro observaba, impasible, los hechos, desde las torres de la catedral. El deán, perseguido por Gómez Gallinato, logró esconderse en la catedral, pero fue acuchillado delante del altar mayor. Aunque los dos asesinos fueron excomulgados, aprovecharon para huir hacia Ponte Ucha entre el clamor popular mientras se daba sepultura al arzobispo en el Claustro Novo.
Sea como fuere, esta negra historia conocida en la ciudad compostelana, acabó derivando en leyendas sobre el crimen de la Balconada, que tras haber sucedido fue limpiada con sal y cerrada, aunque tal calle jamás existió. Se contó que en una ocasión un noble había solicitado audiencia ante el rey reclamando justicia contra un obispo enamorado de su hermana que mantenía cautivo al padre de los dos hermanos; la respuesta del rey fue clara: “mátalo allí donde lo encuentres”. El día de Santiago lo encontró en la calle de la Balconada y allí lo mató. Toda Compostela quedó conmocionada con el crimen, cerrando casas e iglesias, teniendo que desplazarse los feligreses al vecino pueblo de Conxo para escuchar misa, derivando de esta leyenda el dicho “Vaiche na misa de Conxo” para referirse a una pérdida de tiempo, tal y como lo tenían que perder aquellos que entre ir y volver andando hasta allí les pasaba el día.
Dando lugar a las tonadillas:
“Adeus rúa Nova fermosa, na rúa da Balconada mataron a un arcebispo e foi por una madama”.
“Preto da rúa do Villar, na rúa da Balconada, mataron al arcebispo, por celos de una madama
Santiago Lorenzo Sueiro
Presidente de Alianzagalega

domingo, 17 de julio de 2016

Hoy historia - La Historia del Monte Medulio










LA HISTORIA ( Monte Medulio )
 

Los Romanos se presentaron en Galicia en el 137 a.C. con Décimo Xunio Bruto y en el 60 a.C.,con Julio César.
En el Siglo I, mandaba en el mundo occidental el romano Cayo Octavio Coepio (63 a.C. al 14 d.C.), tomó como nombre de Emperador el de Cayo Julio César Octaviano Augusto, más conocido por Emperador César Augusto. El Senado Romano le exigió doblegar a los Indígenas de Gallaecia. En el año 26 (a.C.) se presenta con sus Legiones I Augusta, II Augusta, IV Macedónica, IX Hispaniensis y XX Valeria Vixtrix, V Alandae, VI Victrix, X Gémina, Cohors IV Equitata Thracum, Ala Augusta, Ala Parthorum, Cohors IV Gallorum. A pesar de su potencial el propio Emperador corrió peligro de muerte, no solo por los ataques indígenas, un rayo mató a uno de los siervos que lo portaba a hombros. Los romanos ponían precio a la cabeza de los Caudillos Indígenas y éstos dejaban el poder a sus hijos y se presentaban ante el Emperador a cobrar la recompensa. No podía creerselo. Contrajo unas fiebres y se retiró dejando en el Mando a Antistio y sus hijos adoptivos Tiberio y Marcelo. Después de la victoria sobre los Indígenas a los que rodearon en las montañas con un gran foso circular de unos 30 kilómetros, en el Monte Medulio. Llegan los momentos de la Esclavitud en que son llevados fuera de su Tierra a otros lugares de Hispania y del Imperio sometidos a un trato despiadado. Los que se quedan son esclavizados en las explotaciones de Oro de la zona: "A TOCA", "TURUBIO" entre otras.
En el año 19 (a.C.), aquellos esclavos llevados lejos de su Tierra, se sublevan contra los amos matándolos y regresan con los suyos, Fortifican algunos Castros y se sublevan contra los Romanos, consiguen inesperados éxitos, entre otros vencen a la Legión I Augusta a la que arrebatan varios Estandartes, como el Águila que representa al Senado y Pueblo de Roma (SPQR); (se encontró una en el Monte Cido).
Entre los Romanos cunde el desánimo, la desmoralización, no obedecen a sus jefes. Llega Marco Vipsanio Agrippa, yerno de Augusto un gran estratega. Agrippa y el Legado Silio Nerva impone duros castigos a los legionarios para recuperar la disciplina, inmediatamente ataca a los indígenas que se atrincheran en el Monte Cido (OCCIDO = exterminio), los que van siendo hechos prisioneros son Crucificados en el Monte Vitoreira (enfrente del Cido), para desanimar a los sublevados. Los indígenas crucificados animan con Cantos de Victoria a los que aún resisten, como último desafío a los Romanos, aquellos responden imitándolos, las montañas repiten el eco de sus cantos como si fuera un temible ejército que se aproxíma, aumentan los recelos de los legionarios. Agrippa toma y arrasa varios Castros próximos. Pronto los Indígenas se dan que su resistencia es desesperada pero tienen claro sus ideales "Morir Como Hombres Libres, Antes Que Volver a la Esclavitud Romana"
 A pesar de los éxitos la Resistencia llega a su fin, los Indígenas preparan Banquetes de Despedida en los que no falta la pócima de veneno del Tejo. Estrabón nos cuenta algunas de las atrocidades de aquella Campaña: Los romanos les cortaban las manos a los indígenas al tomar los Castros; Madres que asesinan a sus hijos y se suicidan para evitar el cautiverio; Prisioneros que asesinan a sus compañeros antes de suicidarse ellos; un joven prisionero que aprovecha la embriaguez de los guardianes para tirarse a la hoguera, abrasándose sin queja alguna; padres que piden a los hijos que están libres, que los maten a ellos a sus madres y hermanos prisioneros y luego se mate él también.
            ... porque "No Han Nacido Para Ser Esclavos".
Santiago Lorenzo Sueiro
Presidente de Alianzagalega

sábado, 9 de julio de 2016

ALMANZOR Y EL ANCIANO FRAILE










ALMANZOR Y EL ANCIANO FRAILE
Allá por el año 997 entró el gran jefe moro Almanzor en Santiago de Compostela. Pretendía destruir el mayor santuario de los cristianos ibéricos, donde estos templaban la fortaleza de sus almas en la lucha heroica que sostenían para la reconquista de la tierra avasallada por los mahometanos.
Almanzor arrasó la ciudad y el templo sin la más pequeña lucha porque, al saberse la próxima llegada de los temibles enemigos, toda la gente había dejado vacías casas y calles. Como señalada muestra de su triunfo, el caudillo moro hizo llevar a Córdoba, a hombros de los cautivos cristianos vencidos, las campanas de la sede compostelana, que sirvieron de lámparas en la mezquita hasta que, recobrada aquella ciudad, volvieron a hombros de esclavos musulmanes a la catedral gallega.
Pero un episodio relata la leyenda que debió ser cierto; porque el expedicionario respetaría el sepulcro del santo Apóstol, que se halló intacto.
Dícese que cuando entró Almanzor en la catedral y llegó hasta el túmulo del Apóstol, estaba arrodillado ante éI, orando, un anciano fraile, única persona viva que había visto en toda la ciudad. Hay quien supone que el tal fraile era el obispo de Iria, Pedro de Mezonzo.
Almanzor no se sabe si por respeto al viejo o por temor al poder sobrenatural del santo Apóstol ante cuyo sepulcro estaba, no osó tocar ni hacer daño alguno ni al sarcófago ni al fraile y se retiro de allí silenciosamente, aunque no tuvo el mismo respecto para el resto del templo, que fue destruido.
Santiago Lorenzo Sueiro
Presidente de Alianzagalega